Habitaciones con tanta imaginación como los niños
Desde que tiene memoria, Margaux siempre ha tenido un lápiz en la mano. Dibujar, pegar, fabricar, inventar… Esa era su forma de ver el mundo. Un trozo de cartón, unos cuantos tijeretazos y ¡listo!: un castillo, un personaje, un universo entero que surge de la nada.
Y luego la vida siguió su curso. Los días se llenaron, las creaciones se espaciaron. Guardamos los lápices "para más tarde"... y a veces, nos olvidamos de volver a sacarlos.
Fueron sus sobrinas quienes lo cambiaron todo. Para ellas, Margaux volvió a inventar historias, a construir mundos imaginarios, a dibujar personajes y escenarios que solo existían para ellas. Sus ojos que se abren de par en par, sus risas y esas preguntas tan bonitas sobre los personajes… ¡no hizo falta más para que la pequeña chispa se encendiera!
¿Y si esos universos pudieran habitar las habitaciones de los niños? No solo en un libro que se cierra, sino en las paredes, en los rincones, en los detalles que hacen que una habitación se convierta en un verdadero territorio propio. Ahí es donde nació la idea de Kago Studio.
La vida la llevó hasta Madrid para lanzar la aventura. Un mundo lleno de color y calidez. Hoy, desde su taller en Francia, crea y dirige el estudio, rodeada de papel, lápices y esa misma ilusión por fabricar cosas que hacen brillar los ojos de los más pequeños.
Porque los niños merecen espacios que realmente se parezcan a ellos. Habitaciones que tengan tanta imaginación como ellos. Verdaderos universos.